LA MORAL EN EL CONTEXTO DE UNA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA Y PLURAL
11 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« ACTIVIDAD N° 2-FUNDAMENTACION DE LA EDUCACION COMERCIAL- EDUCACION COMERCIAL - SECCIÓN 242 | Inicio | ACTIVIDAD N° 3-ETICA Y DOCENCIA-DIFICULTADES DEL APRENDIZAJE- SECCION 111 »

La Educación Moral:
Es un proceso de aprendizaje permite a estudiantes, o comunidad escolar, sociedad en general; comprender, practicar interesarse por los valores, éticos tales como respeto, justicia, civismo, ciudadania y resonsabilidad por sí mismo y el projimo estos valores forman las actitudes, acciones, conciencia propia de la sociedad pluralista y democratica que nos permite plantear conflictos para convivir en el respeto a la creencia, costumbres, y valores de los demás, como habitos modos de pensar y actuar de las personas para convivir en familia, trabajo, escuela, comunidad, y naciones como eje que articula el desarrollo integral de laspersonas que no limita la adquisición de contenidosde la sociedad como ser intelectual; debido a que es la educación moral que convierte a los individuos en personas, en ciudadanos locales universales, en seres libres, sociales, felices y responsables.
Identificación de Factores:
- Normas.
- Actividad.
- Acción.
- Costumbres - Creencias
- Conducta.
- Conciencia.
- Animo Individual.
- Valores.
- Responsabiliad.
- Cooperación.
- Solidaridad.
- Reflexión Individual y Colectiva.
Todos estos factores son de necesidad psicologica intrinseca que se potencia cuando la acción de la comunidad politica lo haga sentir que además de individuo, es parte de una nación de una colectividad amplia que lo convierte en ciudadano logrando una madurez moral como persona que participa con sentimientos altruistay la acción del bien comun, además ayuda a las personas con una visión política a dialogar y solucionar los íntereses en comflictos.
Propuestas Factibles de Aprendizaje Moral.
- Crear el hábito de uso y rescate de los valores morales en los planteles educativos lograr a través de charlas, actos culturales, escenificación donde se resalte la moral como pilar fundamental del desarrollo de una sociedad.
- Impartirla en el desarrollo de actividades diarias.
El origen de la moral está precisamente en esa necesidad de decidir cómo se quiere vivir. Pese a las presiones sociales y los condicionamientos culturales, el ser humano tiene la responsabilidad de vivir de manera consciente y libre. Es ahí donde se sitúa el núcleo de la moralidad. En consecuencia, la educación moral tendrá que ver con el tipo de ayuda que deben recibir los jóvenes para aprender a construir su vida
Por lo tanto la educación moral dentro del contexto de una sociedad democrática y plural, pretende que cada sujeto sea el autor de su propia historia, para lo cual debe tener en sus manos la responsabilidad y la toma de decisiones, para enfrentarse a situaciones venideras y cómo resolverlas.
En fin la educación moral nos ayuda a conducirnos de manera cuidadosa dentro del ámbito educativo.
LA MORAL EN UNA SOCIEDAD PLURALISTA
Una sociedad pluralista, en la que tiene sentido una moral cívica, es aquella en la que conviven ciudadanos que profesan distintas creencias religiosas, ateos, agnósticos, grupos que comparten distintos ideales de vida. Tales grupos tienen perfecto derecho a ofrecer sus ideales al resto de los ciudadanos, siempre que no intenten imponerlos y avasallar, sino invitar a ellos desde el diálogo y desde el ejemplo personal.
En una sociedad con democracia liberal existen diversas esferas sociales- la política, el mercado, las iglesias, la educación y otros, cada una de las cuales tiene sus peculiares procedimientos para la toma de decisiones, y lo que no puede hacerse es extender a todos esos ámbitos el mismo procedimiento de decisiones, ni dirigir a cada una de ellos desde los restantes, sino que cada uno debe ser respetado en sus peculiaridades y en su relativa autonomía.
Ahora bien y aquí viene lo que suele llamarse “la pregunta del millón”, en una sociedad pluralista ¿que persona o institución tiene la facultad, reconocida por todos, para informar al conjunto de los ciudadanos, sean cuales fueran sus convicciones religiosas o políticas, de que es lo moralmente correcto o incorrecto? ¿Que magisterio ético, que parlamento ético existe, legitimado para prescribir a toda la ciudadanía en una sociedad pluralista qué es lo que debe moralmente admitir? ¿ Quién esta autorizado para decirnos en una sociedad semejante cual es la medida de la humanidad?.
Son estas preguntas que conviene considerar un tanto detenidamente y no pasar por ellas como sobre ascuas, porque el cumulo de malentendidos que existe sobre las posibles respuestas es tal, que muestra bien a las claras lo lejos que estamos las personas de percatarnos de que la moral es cosa nuestra; lo lejos que estamos de darnos cuenta de que la moral cívica recordando consignas de otros tiempos la haremos las personas, o no se hará.
En efecto, una sociedad democrática pluralista existe, como es sabido, un reparto de papeles bastante claro a la hora de orientar de diverso modo la conducta de los ciudadanos. El parlamento, democráticamente elegido, está legitimado para elaborar las leyes a las que la ciudadanía debe atenerse; el poder ejecutivo, igualmente elegido de forma democrática, debe encargarse del cumplimiento de unas leyes legítimamente promulgadas, y al poder judicial corresponde la tarea de enjuiciar si las conductas de las personas jurídicas se atienen o no a las leyes legitimas.
LA MORAL EN EL CONTEXTO DE UNA SOCIEDAD DEMOCRATICA Y PLURAL
La moral son reglas o normas por las que se rige la conducta de un ser humano en relación con la sociedad y consigo mismo, son reglas establecidas por la misma, que lo orientan sobre el bien o el mal, lo correcto o incorrecto de una acción.
La moral da pautas para la vida cotidiana, y la ética estudia o reflexiona sobre qué origina y justifica estas pautas.
La moral o ética profesional regula las actividades que se realizan en el marco de una profesión.
. Debe ser un hombre de conciencia, capaz de amar el cumplimiento del deber por encima de las garantías materiales, ventajas o provechos. La sociedad plural en la que vivimos exige un modelo de educación moral que haga posible la convivencia justa, que sea respetuoso con la autonomía personal y que potencie la construcción de criterios racionales. Que se considere capaz de decidir lo que está bien y lo que está mal, pero también se distancia de aquellas posiciones que, ante situaciones de conflicto moral, afirman que lo máximo que podemos esperar es que cada uno de nosotros elija según criterios subjetivos este sentido creemos que es posible establecer, a partir de los principios básicos de lo que entendemos por educación moral. Algunos criterios de especial utilidad para guiar o regular la vida de todos nosotros en contextos plurales y democráticos.
• El primero sería la crítica como instrumento para analizar la realidad que nos rodea y para determinar todo aquello que no nos parece justo y que deseamos cambiar.
• El segundo sería la alteridad, que nos ha de permitir salir de nosotros mismos para poder establecer una relación óptima con los otros.
• El tercero sería el respeto a la Declaración de los Derechos Humanos, que puede sernos útil para un posible análisis crítico de la realidad que nos es cotidiana a través de los sistemas de comunicación de masas o de la realidad que vivimos cada día, y que nos ofrece formas de vida, de respeto y de valoración dignas de estudio, análisis y transformación.
• El cuarto sería la implicación y el compromiso, en la forma en que evolutivamente sea más adecuada, de manera que la crítica, la alteridad y el respeto a los Derechos Humanos no queden en una simple declaración de principios y voluntades, sino que signifiquen algo vivo y colectivo.
La construcción de un proyecto de educación moral que respete las creencias plurales y los puntos de vista diferentes de las personas de las sociedades democráticas, requiere una atención especial a todo aquello que suponga implicación colectiva en proyectos contextualizados de convivencia democrática y de transformación. Así, la educación moral se presenta como un ámbito de reflexión individual y colectiva, y, a la vez, como un ámbito en donde puedan construirse no sólo un conjunto de principios y normas, sino también aquellas formas de ser, aquellas conductas e incluso aquellos hábitos que sean coherentes con los principios y normas establecidos.
En la formación de personas autónomas y dialogantes, dispuestas a comprometerse en una relación personal y en una participación social basadas en el uso crítico de la razón; la apertura a los otros y el respeto a los Derechos Humanos, creemos que suponen un perfil moral caracterizado por los rasgos siguientes:
El desarrollo de las estructuras universales de juicio moral que permitan la adopción de principios generales de valor.
La formación de las capacidades y la adquisición de los conocimientos necesarios para comprometerse en un diálogo crítico y creativo con la realidad, que permita elaborar normas y proyectos contextualizados.
La moral en el contexto de una sociedad democrática y plural tiene como objetivo principal dotar a la persona de los conocimientos básicos que le permitan adquirir la autonomía y la orientación racional necesarias para enfrentarse a situaciones problemáticas, así como las habilidades sociales para resolverlas. También es el eje socializador, puesto que su objetivo principal es ayudar al individuo a integrarse a la sociedad permitiéndole ser creativo, crítico y transformador. Esta pretende que cada sujeto sea el autor de su propia historia, para lo cual debe tener en sus manos la responsabilidad y la toma de decisiones.
El pluralismo Moral se explica por la articulación de dos tipos de ética, una ética civica minima, y una de maximos que son plurales dentro de lo que se llamaría una sociedad pluralista y democrática. Esta articulación seria, entre minimos de justicia y maximos de felicidad, o maximos de buena vida. En el cojunto del fenómeno moral, la ética suele fijarse en dos orientaciones centrales que serían la orientaciones centrales que serían la orientación de la justicia y la orientación de la felicidad, y en este sentido entiendo que en une sociedad plural se trata de establecer unos minimos de justicia compartidos por los grupos de una sociedad pluralista y democrática, a fin de cuenta todos los seres humanos tendemos a la felicidad.
PARTICIPANTES: Cordero Paula, C. I: 7.119.121 SECCIÓN: 741 Integral La Moral en el contexto de una Sociedad Democrática y Plural. El hombre a través de su vida va realizando "actos y hábitos" que determinan sus "actitudes"; de este modo, viviendo se va haciendo a sí mismo. El carácter como personalidad del hombre, es su tarea moral, es el cómo "resultará" su carácter moral para toda su vida... como la adquisición del modo de ser logrado por la apropiación o por niveles de apropiación, donde se encuentran los sentimientos, las costumbres y el carácter. En una sociedad democrática y pluralista como la nuestra en la mayoría de los países del mundo, existe una pérdida de valores morales y/o éticos, o bien a un relativismo moral exacerbado. La ética se ha puesto de moda. Todos hablan de ética: los políticos, los científicos, los medios de comunicación, los abogados, los jóvenes, los no tan jóvenes, o sea, todos los sectores de la sociedad. Nos preguntamos ¿qué es la Ética, Moral o la Axiología? La moral son las reglas o normas por las que se rige la conducta de un ser humano en concordancia con la sociedad y consigo mismo. Este término tiene un sentido positivo frente a los de «inmoral» (contra la moral) y «amoral» (sin moral). La existencia de acciones y actividades susceptibles de valoración moral se fundamenta en el ser humano como sujeto de actos voluntarios. Por tanto, la moral se relaciona con el estudio de la libertad y abarca la acción del hombre en todas sus manifestaciones éticas. Para la convivencia de nuestro planeta, desde el punto de vista moral, deben predominar en la conducta del hombre las tendencias más convenientes al desarrollo de la vida individual y social. Dicha tendencia se impone al hombre con carácter habitúales y permanente, para que vaya aprendiendo a calificar sus propias acciones, estas aptitudes constituyen el llamado sentido moral de los individuos. El sentido moral solo puede ser conocido mediante la experiencia. Este juego dialógico entre el respeto a la autonomía personal y el tratamiento de los temas conflictivos a través del diálogo pretende conseguir que, además de la pluralidad de opciones presentes en las sociedades democráticas, sea posible encontrar racionalmente criterios aceptados como deseables por todos. Estos criterios deben estar por encima de las diferentes opciones y han de ser la garantía de la construcción singular por parte de cada uno de nosotros, de nuestra forma de vivir, de nuestras creencias y formas de entender lo que está bien y lo que está mal, en sociedades plurales, democráticas y complejas como la nuestra. Es imposible negar la importancia de la educación moral hoy, a pesar de que puedan existir confusiones terminológicas o identificaciones inadecuadas que algunos aún no han superado. Es urgente y necesario ocuparse de la educación moral y no entenderla como alternativa a la religión, ya que la primera es necesaria para toda formación humana y no puede ser sustituida ni confundida con la segunda, que persigue y se basa en modelos de educación con valores propios y definidos.
PARTICIPANTES:
Cordero Mary Flor,
La Moral en el contexto de una Sociedad Democrática y Plural.
La moral inculca los hábitos de pensar y actuar que ayudan a las personas a convivir y trabajar juntas como familia, amigos, vecinos, comunidades y naciones; convierte a los individuos en personas, en ciudadanos locales y universales, en seres libres, sociables, felices y responsables. "La felicidad social deriva de la justicia social", solía argumentar el tratadista vienés Hans Kelsen.
Para ello es necesario entender de nuevo que el papel de la educación no es, evidentemente, sólo transmisión de ciertos valores, ni tampoco sólo potenciación de diferentes sistemas de valores, sino que su auténtico sentido en una sociedad pluralista debe adquirirlo en el doble y aparentemente contradictorio y ciertamente complejo juego de potenciación de los valores que ayuden a la construcción de sujetos y culturas a los que se les reconoce su memoria y su historia, su identidad, y a la vez, de potenciación de habilidades y de valores que hagan de todos los ciudadanos gestores de aquello que, a modo de «mínimos», permite diferenciar una sociedad pluralista de una sociedad politeísta o de la yuxtaposición de sociedades monoteístas. Y esa diferencia, aun reconociendo la importancia de la producción del sí mismo, no puede renunciar en su condición pedagógica al cultivo de la razón dialógica y a la búsqueda de consenso, ni al cultivo de la comunicación como clave y fundamento para unir lo particular con lo universal.
Es por ello que la sociedad plural en la que vivimos exige un modelo de educación moral que haga posible la convivencia justa, que sea respetuoso con la autonomía personal y que potencie la construcción de criterios racionales. Este modelo se distancia de toda posición autoritaria y heterónoma que se autoconsidere capaz de decidir lo que está bien y lo que está mal, pero también se distancia de aquellas posiciones que, ante situaciones de conflicto moral, afirman que lo máximo que podemos esperar es que cada uno de nosotros elija según criterios subjetivos y estrictamente personales.
Por otro lado la democracia, tanto en su dimensión política e institucional como en sus manifestaciones comunitarias de carácter interpersonal, no ha alcanzado los niveles de suficiencia que en ella se han depositado. Sin embargo, y a pesar de ello, su legitimidad y necesidad hacen que la democracia actual, en culturas como la nuestra, sea un estado inicial de indudable valor para el progreso en el logro de objetivos como los planteados por cada ser humano y que sin duda son objetivos clave del proceso de profundización y optimización democrática que debe caracterizar las próximas décadas.
Por ello, cuando desde la moral se apela a la libertad debe hacerse paralelamente a la defensa de la identidad, porque el progreso no sólo debe consistir en el logro de niveles de igualdad, que no de igualación o uniformización, sino que además debe potenciar aquello que es propio y particular, aquello que alimenta la diferencia.
Se trata, de aprender a pensar sobre temas morales y cívicos, de la misma manera que se desarrollan las capacidades de razonamiento lógico, pero también de aprender a aplicar esta capacidad de juicio a la propia historia personal y colectiva para mejorarla. Finalmente, se trata de no quedarse únicamente a nivel de razonamientos y opiniones, sino de ser uno capaz de realizar lo que piensa a través de la propia conducta. Podría decirse que la moral es el eje en torno al cual se articulan el resto de temas transversales. Siendo su finalidad el desarrollo integral de las personas, es necesario que no se limite a la adquisición de contenidos intelectuales.
La educación moral en el contexto de una sociedad democrática y plural es entendida como una condición necesaria de una sociedad integral.La educación plural exige un modelo que hace posible la convivencia justa,respetuosa con la autonomía personal que potencie la construcción de criterios racionales.La educación moral está basada en la construcción racional y autónoma de valores a través de la razón y el diálogo,lo que determina algunos principios de valores que guian la conducta ante situaciones concretas.Este modelo potencia la autonomía y el uso de la razón hacia el logro de una convivencia personal y colectiva. De todo esto podemos deducir que la tolerancia es el instrumento primordial para analizar la realidad que nos rodea y determinar todo aquello que no nos parece justo y se desea cambiar.
La educación moral en un país democrático y plural
La contribución de la educación a la democracia es más directa y fuerte en el nivel individual; diversas encuestas muestran que las actitudes de las personas hacia la tolerancia respecto a la oposición, sus posturas para con las minorías étnicas y raciales, y sus sentimientos hacia los sistemas multipartidistas -y en contra de los unipartidistas- son más democráticos en la medida en que poseen mayor educación. Cuanto más elevada sea nuestra educación es más probable que apoyemos los valores y las prácticas democráticas. Está demostrado que, en este sentido, la educación es más importante que factores como los ingresos o la ocupación.
La educación no puede, por sí sola, hacer democrático a un país, pero es probable que inhiba ideas no democráticas.
John Dewey consideraba el incremento de la educación como requisito de la democracia. Un estudio sobre América del Sur llevó a James Bryce a concluir: "La educación, si bien no hace de los hombres buenos ciudadanos, les facilita al menos que se conviertan en tales". La educación -agrega Lipset- les amplía la perspectiva, los capac ita para comprender la necesidad de normas de tolerancia, limita su adhesión a doctrinas extremistas y aumenta su capacidad para realizar elecciones racionales.
La moral en un contexto de una Sociedad Democrática y Plural. La moral consevida en una sociedad que pueda expresarse libremente a de responder a la existencia de una serie de valores y normas de conducta que deben ser transmitidos de una generacion a la siguiente de forma inapelable donde los conflictos vividos por el sujeto se situan siempre en relación a la coherencia entre su vida y las pautas de conducta dictadas desde el exterior. Las primeras pautas vienen dadas desde el seno familiar; valores, costumbres y principios los cuales a su vez estan basados en sistemas de creencias; las otras vienen o se basan en mecanismos de adaptación a las normas socíales (moralidad externa o heterónoma). Así mismo estas pautas han de servir de guía en un estado democrático entendiendose éste como un sistema donde el pueblo ejerce su soberania en el campo económico y social, tanto como en el político, por lo tanto el estado a de garantizar a todos los ciudadanos la expresión de búsqueda, de prosperidad y de crecimiento cualquier sea su ideología política, a de velar por la autonomía de los poderes que componen el sistema de gobierno nacional, así como el cumplimiento de la función pública, respetar la voluntad de las mayorias (sin olvidarse y tomando en cuenta a las minorias) expresadas a través del voto. Un estado democrático a de respetar el pluralismo y hacer cumplir las normas morales sin caer en excesos, pero, tampoco en la impunidad, tener la firme conviccion de la corresponsabilidad de y por el respeto y la aplicación de las normas que la sociedad establece sin olvidar que ciertos comportamientos pueden ser vistos, a nivel cultural, con normalidad pero son eticamente reprochables, por lo cual en este sentido podemos hablar de una ética que a de ser basada en virtudes, valores y deberes.
En una sociedad democrática y pluralista como la nuestra asistimos a una de las muchas modas que aparecen en cada período posterior a una falta de valores morales y/o éticos, o bien a un relativismo moral exacerbado. La ética se ha puesto de moda. Todos hablan de ética: los políticos, los científicos, los medios de comunicación, los abogados, los jóvenes, los no tan jóvenes, o sea, todos los sectores de la sociedad. No tenemos respuestas convincentes pero sí razonadas. Debido a que el poder está tan descentralizado entre las instituciones del gobierno, se puede decir que nuestro sistema no cumple las normas más características del sistema mayoritario. Sin embargo, debido precisamente a la descentralización del poder, a media se cumple todos los criterios de una democracia pluralista, que opera a través de múltiples centros de poder. El sistema político de venezolano está abierto a grupos antagónicos que intentan ser escuchados en el proceso democrático, y se puede decir que produce resultados que, con el tiempo, toman en cuenta de manera más eficaz los intereses e inquietudes de diferentes grupos que los sistemas de gobierno fundados en el modelo mayoritario.